miércoles

“PROCREACIÓN POLÍTICAMENTE ASISTIDA” por BEATRIZ PRECIADO

Beatriz Preciado.Foto:Lea Crispin
En términos biológicos afirmar que el encuentro sexual entre un hombre y una mujer es necesario para desencadenar un proceso de reproducción sexual es tan poco científico como lo fueron en otros tiempos las afirmaciones según las cuales la reproducción no podía tener lugar entre dos sujetos pertenecientes a una misma religión, con el mismo color de piel o idéntica clase social. Si somos capaces de identificar estas afirmaciones como prescripciones políticas ligadas a ideas religiosas, raciales o de clase deberíamos también ser capaces de identificar hoy la ideología heterosexista como impulsora de los argumentos que sostienen que la unión sexopolítica entre un hombre y una mujer son las condiciones necesarias e inmutables para la reproducción.
Detrás de la defensa de la heterosexualidad como única forma de reproducción natural se esconde la engañosa confusión entre la práctica y reproducción sexual. La bióloga Lynn Margulis nos avisa de que la reproducción social humana es mayéutica: la mayor parte de nuestros cuerpos son diploides, es decir series de 23 cromosomas. Al contrario, los espermatozoides y los óvulos son células halópidas. Solo tienen tres cromosomas en juego. La reproducción sexual no exige la unión erótica o política entre un hombre y una mujer: ni hetero ni homo, es un proceso de recombinación del material genético de dos células haploides
Pero las células haploides no se encuentran nunca por casualidad. Todos los animales humanos procrean de manera políticamente asistida, la reproducción supone siempre la colectivización o puesta en común del material genético de un cuerpo a través de una práctica social más o menos regulada, sea mediante una técnica heterosexual (la eyaculación del pene en el interior de la vagina) sea por un intercambio amistoso de fluidos sea por una jeringa en una clínica o sea por una placa en un laboratorio.
Históricamente diferentes formas de poder han buscado controlar los procesos reproductivos. Hasta el siglo XX; cuando aún no se podía intervenir a nivel molecular, la dominación más fuerte se ejercía sobre el cuerpo femenino, útero en potencia para la gestación.
No importa lo que produce un útero, siempre es considerado como propiedad del “pater familias”. Formando parte de un proyecto biopolítico en el seno del cual la población era objeto de cálculos economicistas y el apareamiento heterosexual se convirtió en un dispositivo de reproducción “nacional”
Todos los cuerpos cuya unión no daba lugar a la reproducción fueron excluidos del “contrato heterosexual” soporte de las modernas democracias. Es el carácter asimétrico y normativo lo que llevará a Monique Wittig a decir, en los años setenta, que la heterosexualidad no es solo una práctica sino también “un régimen político”.
Para los gays, para algunos transexuales, para algunos heterosexuales, para los asexuados o las personas con alguna diversidad funcional no es posible tener un encuentro pene-vagina con eyaculación. Pero esto no quiere decir que no seamos fértiles o que no tengamos el derecho de transmitir nuestra información genética. Gays, lesbianas y transexuales no somos únicamente “minorías sexuales” (yo utilizo aquí el término minoría en el sentido deleuziano, no en términos estadísticos, sino como en términos de un sector social políticamente oprimido, como se ha utilizado en ocasiones con “las mujeres”), somos también “minorías reproductivas”
Hasta ahora, hemos pagado nuestra “disidencia sexual” con el precio del silencio genético en torno a nuestros cromosomas. No solo se nos ha privado de la posibilidad de la transmisión de un patrimonio económico, también nos han confiscado nuestro “patrimonio genético”. Gays, lesbianas, transexuales, transgéneros y los cuerpos considerados todavía “discapacitados” hemos sido políticamente esterilizados o bien hemos sido forzados/as a reproducirnos mediante tecnologías heterosexistas. La actual batalla por la extensión de la reproducción asistida a los cuerpos “no heterosexuales” es una guerra política y económica por la total despatologización de nuestras formas de vida y por el control de nuestros materiales reproductivos.
El rechazo de algunos gobiernos a la reproducción asistida para personas LGTB, para las parejas “no heterosexuales” viene a sostener las formas hegemónicas y clásicas de reproducción y algunos gobiernos europeos, aun aprobando leyes de “matrimonio igualitario”, perpetúan una política de “Heterosexismo de Estado”.

BEATRIZ PRECIADO: “PROCREACIÓN POLÍTICAMENTE ASISTIDA“; (Traducción al castellano de Eduardo Nabal).
Este texto fue publicado el 15 de Abril del 2014 en la LA CABRA SE ECHA AL MONTE

martes

"El panóptico y la pildora" por Beatriz Preciado (Testo Yonki)

Beatriz Preciado.Foto:Lea Crispin
“Dicho de otro modo, la píldora anticonceptiva es el panóptico* comestible. La ortopedia social ha dejado paso a la microprostética sexopolítica.
Se trata de un dispositivo ligero, portable, individualizado y afable que permite modificar el comportamiento, temporalizar la acción, regular la actividad sexual, controlar el crecimiento de la población infantil y diseñar la experiencia sexual (refeminizándola sintéticamente) de los cuerpos que se lo administran. La torre de vigilancia ha sido sustituida ahora por los ojos de la consumidora dócil de la píldora, que sin necesidad de mirada exterior, regula su propia administración siguiendo el calendario espacial propuesto por la plaqueta circular o rectangular. El látigo se ha visto remplazado por el cómodo sistema de administración oral. La celda es ahora el cuerpo mismo de la consumidora que se ve modificado bioquímicamente, sin que una vez ingerido el compuesto hormonal puedan determinarse los efectos exactos ni su procedencia. Las puniciones y los sermones educativos se han transformado aquí en recompensas y promesas de libertad y emancipación sexual para la mujer. La píldora (como lo es el Prozac, el Viagra, el Tepazepam, o la Ritalina) es un laboratorio estatal minituarizado instalado en el cuerpo de cada consumidora. Se lleva a cabo de este modo el derrumbamiento de las instituciones de reclusión que anunciaron Deleuze y Guattari en su epílogo a Mil Mesetas. Ahora ya no es necesario encerrar al individuo para someterlo a pruebas bioquímicas, pedagógicas o penales, puesto que la experimentación sobre el alma humana puede llevarse a cabo en el precioso enclave del cuerpo individual, bajo la supervisión atenta e íntima del propio individuo. Todo esto puede suceder libremente, y en beneficio de la emancipación sexual del cuerpo controlado.
Entre el panóptico y la píldora las diferencias son importantes. (…) En la era farmacopornográfica, el cuerpo se traga el poder. Se trata de un control democrático y privatizado, absorbible, aspirable, de fácil administración, cuya difusión nunca había sido tan rápida e indetectable a través del cuerpo social. Las representaciones dominantes de la era farmacopornográficas -píldoras, prótesis, felación y doble penetración- comparten una misma relación entre cuerpo y poder: deseo de infiltración, absorción, ocupación total. Podríamos caer en la tentación de representar esta relación según un modelo dialéctico de dominación/opresión como un movimiento unidireccional en el que el poder, exterior, miniturizado y líquido, infiltra el cuerpo dócil de los individuos. No. No es el poder el que infiltra desde fuera, es el cuerpo el que desea poder, el que busca tragárselo, comérselo, administrárselo, metérselo, más, cadda vez más, por cada orificio, por cada vía posible de aplicación. Hacérselo con el poder. Baise moi, “fóllame”, dice el cuerpo mientras busca formas de autocontrol y autoexaminación. Spinoza con Descartes:“¿Por qué los hombres desean su propia esclavitud?”

Diseño del panóptico de Bentham

La plaqueta mensual de píldoras, con el imperativo de administración cotidiana, pero al mismo tiempo con la posibilidad del olvido o de la gestión incorrecta, con su temporalidad ritual, su diseño pop multicolor próximo a las latas Campbell inmortalizadas en 1960 por Andy Warhol, recuerda a un calendario químico en el que todos y cada uno de los días están señalados por la presencia indispensable de una pastilla. (…) Se trata de una microprótesis hormonal que permite, además de regular la ovulación, producir el alma del sujeto heterosexual mujer moderno. El alma químicamente regulada de la putita heterosexual sujeta a los deseos del bio-macho de Occidente. Fuera de este microfascismo pop, molecular y ultraindividualizado, resulta difícil explicar cómo la píldora ha podido ser privilegiada médica y jurídicamente como método anticonceptivo frente a otros métodos menos tóxicos y con menos efectos secundarios que requieren una menor atención cotidiana, como la vasectomía (esterelización masculina) reversible o no, la anticoncepción hormonal masculina, la RU-486 o píldora del día después, o incluso el aborto masivo por aspiración uterina en los estadios tempranos de la gestación.
(…)
Me sorprende la frecuencia con la que los ginecólogos que he visitado durante los últimos quince años me proponen, indiferentes a mi afirmación en la sexualidad lesbiana, dildónica o anal, la píldora como método anticonceptivo (…) La cuestión es administrarme la dosis farmacopornográfica necesaria de estrógenos y progesterona para transformarme en una hembra sumisa, de grandes senos, humor depresivo pero estable, sexualidad pasiva o frigidez.”

Testo Yonqui de Beatriz Preciado. Espasa Calpe. Madrid. 2008. Págs., 135-137, 142.

*El panóptico es un tipo de arquitectura carcelaria ideada por el filósofo utilitarista Jeremy Benthman hacia fines del siglo XVIII. El objetivo de la estructura panóptica es permitir a su guardián, guarnecido en una torre central, observar a todos los prisioneros, recluidos en células individuales alrededor de la torre, sin que estos puedan saber si son observados.





lunes

"LOS RASCACIELOS LAS PREFIEREN RUBIAS" por BEATRIZ PRECIADO


Beatriz Preciado.Foto:Lea Crispin
Poco después de la caída de las Twin Towers de Nueva York aparecieron en diferentes medios audiovisuales fotomontajes de rubias gigantes haciendo felaciones a las torres, cuyo estallido y derrumbamiento final funcionaba como una metáfora arquitectónica de una forma inédita de eyaculación urbana. Mucho antes de dicho siniestro pornopolítico, la actriz porno Annie Sprinkle había ya medido el número de felaciones que había hecho durante su carrera cinematográfica utilizando una escala arquitectónica: según sus cálculos, la suma de todos los penes oralmente estimulados igualaba la altura del Empire State Building. Lo interesante en este tipo de ecuación cuerpo-arquitectura de corte heterosexual, presente también en las comparaciones con falos del 30 St Mary Ave Building en Londres o de la Torre de las Aguas de Barcelona, no es, como símbolo dominante en el tejido urbano, sino la existencia, al menos fantasmática, de un cuerpo sexual femenino gigante que podría tanto satisfacer las exigencias pornoarquitectónicas del rascacielos como reducirlas a escombros. El rascacielos, lejos de afirmar un primado de lo fálico, sugiere la inquietante presencia de una figura sexual femenina y salvaje, aumentada a su misma escala, cuya presencia en la ciudad sería sublime, en el sentido kantiano del término, es decir violenta y ambivalente, tan deseable como terrorífica.
Dos de los primeros cuerpos representados junto al rascacielos son el de la rubia complaciente (cuya talla no puede, de momento, suponer una amenaza para el edificio) y el del gorila gigante. Me refiero a la película King Kong de Merian Cooper y Ernest Schoedsack, realizada en 1933, apenas dos años después de la construcción del Empire State Building en Nueva York y de la exposición Colonial de París. El cuerpo de King Kong funciona como un caso paradigmático de representación de la diferencia racial en términos de monstruosidad frente al gigantismo arquitectónico del rascacielos, producto de la cultura blanca occidental. King Kong substituye, en la economía visual de la modernidad colonial, al cuerpo humano africano, irrepresentable en tanto que cuerpo urbano.
 "King Kong" de Merian Cooper y Ernest Schoedsack  (1933)
Como la mujer de Hottentot, cuerpo vivo expuesto en el siglo XIX en los museos de Londres y París, Aarón Moore, el gigante moro, mostrado en el Folies Bergère de París y en el Palacio de Cristal de Londres, o las familias africanas exhibidas en los zoológicos humanos del Jardín de Aclimatación de París hasta mediados del siglo XX, King Kong accede al espacio público a través de la espectacularización médica, zoológica, museística y circense, para ser, por último, eliminado del paisaje urbano. Su emblemática (y por otra parte, romántica) caída desde lo alto del Empire State Building desvela una paradoja de la modernidad: la proximidad estructural entre el rascacielos y el cuerpo de la bestia negra, y la necesidad de la metrópolis colonial de afirmar la superioridad del primero sobre el segundo. Después de King Kong vendrán el dinosaurio (King Dinosaur, 1955), la araña gigante (The Spider, 1958), el animal mutante (Godzilla, 1954, Gorgo, 1961) o el depredador extraterrestre (Alien, 1979).
Cartel de la película "Godzilla" (1954)
El tacón de la gigante
Finalmente, tras pasar por sucesivas substituciones, el cuerpo gigante de la mujer negra reaparece en la representación pornográfica en los ochenta. Así por ejemplo, en Black Giantess una revista americana porno macrófila (para aquellos que se excitan con imágenes de gigantes) resulta manifiesta la semejanza entre la potencia devastadora de la garra de Godzila y el tacón de la gigante. Así el cuerpo físico de las mujeres de color, auténtica metáfora orgánica en el intercambio discursivo y material de la globalización, se ve al mismo tiempo invisibilizado y sobre-expuesto a los dispositivos visuales de control y mediatización, hecho público a través de técnicas de representación que impiden, más que garantizan, el acceso al espacio público y que perpetúan la oposición entre el cuerpo no-blanco y el rascacielos.
Si el cuerpo de la mujer negra accede difícilmente a la esfera pública, el cuerpo de la mujer blanca, y más en concreto de la rubia, pertenece de forma sustantiva al paisaje urbano. Una de las primeras rubias gigantes del cine es Nancy, ama de casa que en El ataque de la mujer de 15 metros (Nathan Hertz, 1958) crece desproporcionadamente tras un encuentro con una nave espacial. Habitante de la ciudad suburbana, Nancy despliega toda su agresividad contra la casa unifamiliar. El cambio de escala funciona aquí como alegoría visual de la crisis de la estructura unifamiliar heterosexual y de su arquitectura de encierro. Finalmente, la gigante rubia será perseguida por las fuerzas del orden y asesinada.
Cartel de la película "El ataque de la mujer de 15 metros" de Nathan Hertz (1958)
En los años cincuenta, el abandono femenino del hogar implica la ruptura del espacio doméstico y de la célula hetero-familiar, del mismo modo que la entrada de la mujer en el espacio público supone una amenaza para la distribución espacial del género en la ciudad, una visibilidad excesiva y monstruosa. Más de treinta años después, Christopher Guest y Daryl Hannah realizan un remake de la historia de Nancy: en este caso nuestra heroína gigante y pos-doméstica no es ajusticiada sino que es rescatada por una comunidad de amazonas intergalácticas que viven en una sociedad matriarcal lejos de las normas de género de la ciudad suburbana.
Cartel de la película "El ataque de la mujer de 15 metros" de Chirstopher Guest (1993)
Estética necrófila
Pero el destino final de la gigante rubia es el romance con el rascacielos. A diferencia de la gigante negra que amenaza el tejido urbano, la gigante blanca se funde en el paisaje de la megalópolis. Es posible afirmar que los arquitectos Venturi, Scott Brown e Izenour ceden a una estética urbanística macrófila cuando eligen como portada de "Learning from Las Vegas" la fotografía en color de una carretera de Nevada que tiene como único horizonte un enorme panel publicitario en el que una gigante blanca se broncea con la ayuda de los cosméticos Tanya. En el contexto ecléctico de la ciudad posindustrial donde los signos remplazan a la arquitectura pura, la imagen de la gigante blanca, cortada y pegada junto a un edificio gigantesco de McDonald’s, se comporta exactamente como un signo de megatextura. En las representaciones de la cultura popular, desde La tentación de Don Antonio de Fellini con Anita Ekberg como gigante rubia, a los cibercollages del artista contemporáneo Chuckcjc, las masas, al mismo tiempo aterradas y extáticas, asisten a un espectáculo sexual y arquitectónico único al observar a la heroína posando junto a los signos comerciales gigantes y los rascacielos de la ciudad moderna.
Portada de la revista "MS", 1972

Chuckcjc "Monika XXL", Cybercollage
De esta manera, más que quejarnos del carácter fálico de los rascacielos que pueblan la ciudad del siglo XXI, habría que incitar a la crítica de nuestros modelos heterosexuales y blancos macrófilos que excluyen y reducen figuraciones posibles del tejido urbano. Veamos pues detrás de cada rascacielos, como insinúan los proyectos de arquitectos contemporáneos como Michel Sorkin, el posible retorno de la gigante, no siempre tan dócil como rubia.

Artículo de Beatriz Preciado publicado en La Vanguardia el 21 de Febrero de 2007






Entrevista con MIRIAM SOLÁ y ELENA/URKO compiladorxs del libro "TRANSFEMINISMOS: Epistemes, fricciones y flujos"

"Como dice Itziar Ziga, no somos globos de helio suspendidos en el limbo social. En este sentido, la crítica queer tiene que ser capaz de combinar esta ambivalencia, las dos caras de la moneda de las políticas identitarias. Sin negar ninguna de las determinaciones sociales que nos componen, debemos nombrarlas, buscarlas, afirmarlas, reivindicarlas, deconstruirlas, para poder trascenderlas y volver nuevamente a ellas".

-¿Cómo se os ocurre la idea de un libro como Transfeminismos?
-Nos parecía necesario documentar toda una serie de discursos, prácticas y debates que se estaban generando en torno a las luchas de liberación sexual, los nuevos feminismos o feminismos queer.  Con los años nos hemos dado cuenta de que, a menudo, desde los feminismos nos falta documentar los procesos y debates que se dan dentro del movimiento. Alguien dijo una vez que la historia del feminismo era la historia de su propio autoborrado. Así que muchas veces falta el reconocimiento al trabajo de las compañeras que nos preceden, terminamos invisibilizando ciertos saberes o repitiendo ciertos debates una y otra vez años después.
Por otro lado, nos parecía fundamental que esa compilación viniese de mano de lxs propixs activistas. Nos parecía, en cierto aspecto, peligroso que fuese recogida desde la academia y que al final se generase un resultado homogéneo y plano. O que se diera prioridad a aquellas personas que se manejan con la herramienta de la escritura, dejando fuera a muchxs activistas para las que que la palabra y la escritura no son nuestras mejores armas de lucha. Nos parecía fundamental que el libro reflejase la pluralidad de voces, registros y modos de generar conocimientos que hay dentro de los transfeminsmos. Por eso la variedad de formatos (relatos, entrevistas, dibujos, chats...) con los que se interviene en el libro y los muy diferentes estilos que se presentan en los textos, algunos con registros más vivenciales, académicos, militantes, artísticos, experimentales...
-Esta antología pretende cartografiar la emergencia de toda una serie de discursos, prácticas políticas y producciones culturales ligadas al feminismo y a las luchas de liberación sexual y de género que habitan activamente los movimientos sociales del Estado español.¿ Como habéis hechos la selección de los apartados que conforman este libro?
-Es difícil dotar de estructura a algo cuyo sentido parte de la disgregación. Marcar un ruta lineal de lectura cuando, si las limitaciones de un libro no nos lo impidieran, seria más coherente presentar un collage, un diagrama o mapa interactivo... A pesar de lo limitante de la linealidad, hemos optado por dividir el libro en cinco bloques que agrupan estos escritos de manera parcial. En base a la determinación de una serie de conexiones temáticas que pensamos pueden facilitar la lectura. Y un acercamiento a ciertas cuestiones y debates. Algunos tags podrían ser genealogías, anticapitalismo y fronteras, cuerpos y prácticas artísticas, amor y relaciones afectivas, trans-hacker-feminismos y ciberespacio. De todas formas, el libro puede leerse de maneras diferentes, o de forma desorganizada. Es posible realizar diversos itinerarios de lectura guiados por los intereses propios, saltando y alternando capítulos y obviando el orden propuesto. 
-Como dice Elena/Urko que los géneros sean una construcción social no quiere decir que las opresiones que conllevan no existan, a parte de la lucha contra estas opresiones ¿que otros puntos tienen en común todos estos feminismos?
-Para nosotras esto tiene mucho que ver con la idea de esencialismo estratégico que manejan muchas feminista postcoloniales. Estamos de acuerdo en que las opresiones que nos atraviesan ya sean de género, sexuales, raciales, de clase, de capacidad, etc. son construcciones sociales. Pero esto no significa que no operen en la realidad. Estas categorías que funcionan como marcas diacríticas tienen un impacto en la organización social, en la redistribución de los recursos y generan múltiples desigualdades porque implican una serie de jerarquías y de privilegios que son estructurales. Como dice Itziar Ziga, no somos globos de helio suspendidos en el limbo social. En este sentido, la crítica queer tiene que ser capaz de combinar esta ambivalencia, las dos caras de la moneda de las políticas identitarias. Sin negar ninguna de las determinaciones sociales que nos componen, debemos nombrarlas, buscarlas, afirmarlas, reivindicarlas, deconstruirlas, para poder trascenderlas y volver nuevamente a ellas. 
¿Algún tema del libro que queráis resaltar?
Sobretodo dejar claro que con esta compilación no pretendemos presentar una definición cerrada del transfeminismo. Ni  delimitar unas bases. Ni canonizar a una serie de gurús. Ni fijar las estrategias y prácticas de un movimiento. Es importante señalar, también, que se trata de un proyecto inacabado, parcial y situado. Una antología determinada por nuestro propio recorrido político, teórico y artístico. Por unas trayectorias concretas vinculadas a nuestra experiencia en el activismo queer y los nuevos feminismos. Nuestras elecciones, por tanto, están profundamente situadas. Vienen delimitadas por nuestras lecturas, influencias, afinidades, vínculos, alianzas y deseos.
Primera nota del libro "Transfeminismos" en el diario "Gara"
Lxs compiladorxs del libro. Elena/Urko y Miriam Solá en la foto del diario "Gara"
-"El amor siempre fue político"; “Ánodos, cátodos, circuitos y filamentos: con estos objetos el maleficio esta completo; "Suenan los cuerpos: un llamado a las alianzas",  son algunos de los sugerentes apartados que conforman el libro, ¿Como surgen?¿Nos podéis explicar algo más de ellos?
-Fue bastante complicado idear unos títulos contundentes, divertidos y que diesen una idea del contenido de los bloques... “El amor siembre fue político”, está formado por tres textos que arrojan luz sobre aquellas esferas de la vida social más difíciles de politizar y de asumir de manera colectiva: las relaciones sexo-afectivas. Estos escritos se centran en las formas de organización de aquellas que eligen desviarse, aunque no siempre con éxito, de las lógicas de control privativas y exclusivistas de la familia nuclear, el consumo, la heteronorma, la pareja monogámica... 
El título “Ánodos, cátodos, circuitos y filamentos: con estos objetos el maleficio esta completo” es un claro homenaje a la Bruja Avería y a los Electroduendes de la Bola de Cristal. En este bloque se habla del cruce entre género, tecnología, brujería y activismo en la red. De cómo los espacios relacionados con la ciencia y la tecnología históricamente han sido muy androcéntricos. Pero, es cierto que, desde diferentes proyectos feministas, se le está dando la vuelta a esta relación jerárquica con la tecnología. A través tanto de la importancia de la utilización de herramientas con licencias libres, del desarrollo de un activismo tecno-hack-feminista y de la okupación del ciberespacio y del activismo en red. 
Y “Suenan los cuerpos: un llamado a las alianzas”, es el bloque en el que nos centramos en la corporalidad, la materialidad y las prácticas artísticas. Así como en las alianzas que se generan entre aquellos cuerpos que no encajan en los parámetros de normalidad corporal. Ya sean cuerpos que no encajan en las normas de sexo y género, en los estereotipos de belleza o bien en parámetros capacitistas, como serian los cuerpos diversos funcionales. 
-Beatriz Preciado os prologa el libro con un texto llamado "Decimos revolución", al leerlo nos dan ganas de sacar la hoz y el dildo y salir a la calle, ¿como hacer llegar precisamente estos trasnfeminismos a todos los rincones?
-La estrategia viral siempre a sido uno de nuestros modos de difusión más eficaz. Afortunadamente tenemos una importante red transfeminista que hace que estos discursos se transmitan rápidamente. A través de las webs, los blogs y otras redes sociales, el contenido atraviesa ciudades, provincias y hasta cruza el charco. El libro es otra herramienta más de difusión y la verdad que está teniendo muy buena acogida. Ya vamos por la segunda edición y tenemos una agenda de presentaciones realmente apretada.
Creo que desde los transfeminismos algo llevaremos haciendo bien todos estos años para que que estemos llegando a rincones tan inesperados como que en la Universidad del opus de Iruña se hagan congresos sobre la ideología del género, preocupados por estas nuevas teorías que atentan contra el concepto natural de varón y mujer. O que el obispo de Alcalá salga en el telediario diciendo que el feminismo ideológico es un paso en el proceso de la deconstrucción de la persona y de la familia, y que este pensamiento ha propiciado las teorías queer y cyborg. Vamos, que si el Obispo de Alcalá esta hablando de teorías cyborg desde luego buena difusión tenemos... O es que ese señor lee mucho y ha entendido perfectamente a la Butler... 
-Finalmente ¿cuando venís a Alacant a presentarlo? Tenemos muchas ganas de escucharos en "dildo y en directo".
-Pues este miércoles 12 de Febrero estaremos en el Casal Popular Tío Cuc, en la calle Sant Leandre 6, acompañadxs por Tatiana Sentamans del colectivo O.R.G.I.A y presentadas por Irene y Marián de Parole de Queer. De ahí seguiremos de gira en Murcia, Granada y Málaga. 
Toda la info la podéis encontrar en nuestra página: transfeminismos.wordpress.com




MIRIAM SOLÁ. Licenciada en Filosofía (UMU) y Máster en Estudios de Género, Mujeres y Ciudadania (UB). Es investigadora y activista feminista. Ha desarrollado el proyecto de investigación Cartografias Transfeministas, dónde analiza el diálogo y la recepción de lo queer en las teorías y prácticas políticas feministas del Estado español. Actualmente, forma parte de de la entidad La Centrifugadora, y trabaja las intersecciones entre violencia, género y sexualidad a través de la lesbofobia, la homofobia y la transfobia.

ELENA-URKO. Licenciadx en Bellas Artes en la Universidad de Valencia. Activista postporno del colectivo Post-Op. Forma parte de la escena feminista de Barcelona y trabaja entorno a la resexualización del espacio público abordando la sexualidad y el género desde la noción de cuerpo y performance. Ha colaborado en diversos proyectos artísticos y educativos como el Programa de Estudios Independientes del MACBA de Barcelona, su obra ha sido expuesta en el MUSAC de León y ha realizado intervenciones en centros artísticos como el Museo Reina Sofia de Madrid. Actualmente, y dentro del colectivo Post-Op, su producción se centra en cuestiones de sexualidad y diversidad funcional. En este ámbito destaca la colaboración con el documental Yes, we fuck o el proyecto de diseño de prótesis y órtesis sexuales Pornortopedia.

martes

Entrevista a JUDITH/JACK HALBERSTAM. RAQUEL(LUCAS)PLATERO entrevista a JUDITH HALBERSTAM para PAROLE DE QUEER

"En una sociedad donde el éxito se define en término de acumulación de capital y domesticidad reproductiva, las personas queer están relegadas en ambos ámbitos al espacio del fracaso, y de alguna forma, hacen del fracaso un proyecto digno. En otras palabras, en la medida en la que las personas queer quieran trastocar las normas sociales tienen que comprometerse con el fracaso, y como diría Samuel Beckett “fracasar mejor”.
Judith/Jack Halberstam
-Raquel(Lucas)Platero(RLP): En al año 2010 estuviste en Bilbao en la conferencia “Géneros, Sexualidades y Cuerpos”, organizadas por la  Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, donde hablaste del “fin del género, tal y como lo conocíamos”, ¿a qué te referías con esta afirmación
-Quería decir que deberíamos pensar sobre cómo las normas, prácticas y los modos de corporalidad han cambiado radicalmente en las dos últimas décadas, y así deberíamos preguntarnos si este es el “fin del género, tal como lo conocemos”. Si en realidad vivimos ya con ello y cómo, y con formas de género que conforman ciertas identidades que son bastante nuevas. Mostré bastantes ejemplos de nuevas configuraciones del cuerpo, el deseo y el contexto social. 
-(RLP):También mencionaste diferentes percepciones de lo que significa ser trans y la diversidad en el ámbito local, así como también hablaste de la masculinidad femenina. Utilizaste ejemplos traídos de la cultura, como Lady Gaga, o la representación de Thomas Beattie como el primer hombre trans embarazado. ¿Puedes contarnos un poquito más sobre las implicaciones de estas percepciones sobre lo que es ser trans? 
-Transexual solía significar que la gente se vivía a sí misma como estar “en el cuerpo equivocado”. Estas personas tenían que buscar asesoramiento psicológico, intervenciones médicas y vivían en el “género opuesto” antes de hacer la transición  permanente al otro género. La gente trans se la entendía como personas normales en otros ámbitos de su vida, y así se les presuponía un deseo heterosexual. Pero las experiencias vividas por todos aquellos que son distintos a la mayoría en sus opciones de género (gender variance) y tienen identificaciones del otro género (cross-gender) han mostrado ser bastante más complejas que lo pensado anteriormente. Y así cuando miramos en las comunidades trans, encontramos gente viviendo como hombres en cuerpos asignados como mujeres; encontramos a gente que transiciona de varón a mujer, de mujer a hombre y que tienen relaciones homosexuales; encontramos hombres con posibilidad de reproducirse como mujeres; mujeres trans que pasan sin problema como mujeres biológicas; hombres trans que viven con parejas femeninas pero no tienen pene y así. La amplitud de corporalidades, deseos y contextos sociales es salvaje y amplia…
-(RLP):En parte de tu charla te centraste en las diferentes manifestaciones de la crisis cultural, te referiste a una crisis de género y sobre la sexualidad. Decías que existen vínculos entre la consecución de diferentes derechos. Por ejemplo, conectaste el surgimiento de la tecnología sobre la reproducción con la tecnología necesaria para el proceso de transición. Preguntaste por qué nos tendría que importar ahora si existe la posibilidad de un hombre trans tenga un hijo. ¿Qué nos dice en realidad el espectáculo que supone presentara Thomas Beattie como si fuera el primer hombre trans embarazado y cómo conecta con los derechos reproductivos hoy en día? 
-Estaba tratando de señalar que los derechos reproductivos, un tema asociado típicamente con las mujeres heterosexuales se ha convertido en algo mucho más amplio basado en un conjunto de alianzas y que los cambios en las prácticas y tecnologías reproductivas ahora nos permiten tener madres lesbianas, donantes de esperma, vientres de alquiler, hombres trans embarazados, padres butch, y así. La explosión de los medios de comunicación con el caso de Thomas Beattie nos presentó su embarazo como un evento extraordinario, una cuestión singular, el resultado extraño de las nuevas tecnologías, pero nunca se le representó como pare de un campo más amplio de transformaciones. Todo mi proyecto sobre las nuevas normas de género/sexuales se pregunta si vemos el género y la sexualidad como ámbitos de influencia en lugar de identidades, como zonas de actividad más que como conjuntos de cuerpos similares, como sistemas ecológicos más que como modos de la especie.  
Judith/Jack Halberstam y Raquel(Lucas)Platero en un momento de la entrevista

-(RLP): Tienes una relación intensa con España. Vienes a menudo a hablar sobre cuestiones sobre el género y la sexualidad. ¿Cómo percibes la recepción que está teniendo aquí tu trabajo, especialmente con la versión en castellano de “Masculinidad Femenina”? 
-Tuve mucha suerte, Javier Sáez decidió traducir mi libro al español - y una traducción es una cuestión muy polítizada, a menudo sólo se traduce un libro de cada dos en un ámbito determinado. Por suerte para mi, Javier decidió que había público interesado por mi trabajo en contextos en los que se habla castellano y realizó la traducción. La recepción ha sido genial, me encanta venir y hablar en España donde encuentro una comunidad queer intelectual vibrante cada vez que vengo. 
-(RLP): Has estado trabajando en un nuevo libro sobre el fracaso. ¿Te gustaría darnos algunas pistas sobre tu nuevo trabajo? 
-El libro se titula: “The Queer Art of Failure” (Duke University, 2011). Este libro se centra en el fracaso como una forma de vida queer y argumenta que en una sociedad donde el éxito se define en término de acumulación de capital y domesticidad reproductiva, las personas queer están relegadas en ambos ámbitos al espacio del fracaso, y de alguna forma, hacen del fracaso un proyecto digno. En otras palabras, en la medida en la que las personas queer quieran trastocar las normas sociales tienen que comprometerse con el fracaso, y como diría Samuel Beckett “fracasar mejor”. Mi libro trata del arte queer sobre el fraco en relación a la cultura infantil, especialmente sobre las películas de dibujos animados para niños, las bellas artes queer, la negatividad queer y las versiones alternativas del feminismo que se deleitan en la pasividad, el masoquismo y el lado oscuro. 
“The Queer Art of Failure” por Judith Halberstam
¡Muchas gracias por la entrevista!
Jack
Jax Back.Londres.1991  
Jax Revealed.Londres.1991
Fotografías de Del Lagrace Volcano a Judith Halberstam que serán la portada de su libro Masculinidad Femenina.
                                                   


Judith Halberstam es directora del Center for Feminist Research en la Southern California University y profesora del departamento de Literatura en la Universidad de San Diego. Entre sus publicaciones destacan "The Drag King Book" escrito junto a Del Lagrace Volcano, "Female masculinity"   (Masculinidad Femenina), "Gaga Feminism: Sex, Gender, and the End of Normal"“The Queer Art of Failure”.

Raquel (Lucas) Platero es doctor en Sociología (UNED, 2013), psicólogo y activista. Es docente en la URJC, así como educación secundaria y en el Programa de Estudios del MNCARS, Somateca. Ha trabajado en varios proyectos europeos MAGEEQ, QUING y HERMES investigando sobre sexualidad, género e interseccionalidad. Sus últimas publicaciones incluyen la coautoría de Herramientas para combatir el bullying homofóbico (Madrid: Talasa, 2007), la coordinación de Lesbianas. Discursos y Representaciones (Melusina: 2008) y editor de Intersecciones. Cuerpos y sexualidades en la encrucijada (Bellaterra: 2012).

miércoles

Entrevista con BEATRIZ PRECIADO: POSPORNO/Excitación disidente

"El  movimiento postporno es el proceso de devenir sujeto de aquellos cuerpos que hasta ahora solo habían podido ser objetos abyectos de la representación pornográfica: las mujeres, las minorías sexuales, los cuerpos no-blancos, los transexuales, intersexuales y transgénero, los cuerpos deformes o discapacitados. Es un proceso de empoderamiento y de reapropiación de la representación sexual"
Beatriz Preciado.Foto:Lea Crispin

En 2003 organizaste el primer Maratón Posporno en el Macba. ¿Qué significa posporno? 
En realidad, el término posporno fue inventado por el artista holandés Wink van Kempen en los años 80 para denominar un conjunto de fotografías de contenido aparentemente explícito (es decir, con representación de órganos genitales en primer plano) pero cuyo objetivo no era masturbatorio, sino paródico y crítico. Pero fue la artista y actriz porno americana Annie Sprinkle la que dio al término una dimensión cultural y política mas amplia, cuando lo utilizó para presentar su espectáculo El anuncio público del cuello del útero” en el que invita a los espectadores a explorar el interior de su vagina con la ayuda de un especulum ginecológico. Ironizando al mismo tiempo los códigos visuales de la medicina y de la pornografía tradicional, Sprinkle  advierte a los visitantes de su útero: “queréis ver más y más, acercaos, mirad, esto que veis es de verdad el sexo.” Lo único que verán los insaciables visitantes con la ayuda de una linterna será un canal rosado y el reflejo destellante de la luz en el fondo del útero. De este modo, Sprinkle reduce al absurdo el imperativo de máxima visibilidad del sexo femenino que impone la pornografía tradicional. Sprinkle nos enseña que la pornografía produce la verdad del sexo que pretende representar: se trata de un género cinematográfico de ficción hecho de códigos, convenciones, representaciones normativas...cuya narración dominante está construida para satisfacer la mirada masculina heterosexual. Sprinkle nos pregunta: ¿cual es el cuerpo representado por la pornografía? ¿Por qué y para quién aparece como excitante?¿Cuáles son los límites de la representación pornográfica? ¿Qué es aquello que cuando es representado impide la excitación?
Para mí la noción de posporno de Sprinkle sirve para dar nombre a un conjunto de iniciativas de crítica de la pornografía dominante que lejos de renunciar a la representación de la sexualidad, apuestan por la producción de representaciones disidentes. Pensé en la Maratón posporno porque echaba en falta iniciativas críticas y políticas en torno a la representación de la sexualidad en el Estado español y me daba la impresión que íbamos a necesitar días y noches para empezar un debate. Mi sorpresa fue llegar a Barcelona y encontrar que a pesar del aparente silencio crítico, había un grupo de activistas supercañeros que ya estaban haciendo posporno aunque no le hubieran todavía llamado de ese modo. 
Pero ¿por qué es importante políticamente la pornografía?
¿Qué otra máquina política conoces que tenga el mismo poder de producir placer? La pornografía es una potente tecnología de producción de género y de sexualidad. Para decirlo rápidamente: la pornografía dominante es a la heterosexualidad lo que la publicidad a la cultura del consumo de masas: un lenguaje que crea y normaliza modelos de masculinidad y feminidad, generando escenarios utópicos escritos para satisfacer al ojo masculino heterosexual. Ese es en definitiva la tarea de la pornografía dominante: fabricar sujetos sexuales dóciles…hacernos creer que el placer sexual “es eso”.  
Por eso no es extraño que el movimiento posporno aparezca precisamente en un momento de intensa politización del cuerpo y de los placeres, a finales de los 80, en el en el contexto de la crisis del sida, que vino acompañada por un fuerte recrudecimiento de la homofobia y el fortalecimiento de nuevas medidas estatales de control y regulación de la sexualidad: criminalizacion y pauperización del trabajo sexual, limpieza de las ciudades, reprivatización de la imagen pornográfica … La guerrilla posporno surge como una reacción frente a esas nuevas formas de control. 
Hasta ahora pensábamos que el feminismo era fundamentalmente antipornográfico ¿Pueden funcionar juntos feminismo y pornografía?
El feminismo de los años 80 fue el primer movimiento político que hizo un diagnóstico lúcido del poder de este aparato iconográfico porno para producir y controlar las identidades sexuales, pero cuando llegó el momento de tomar una decisión con respecto a la gestión de ese poder se vio fracturado en dos estrategias divergentes: por una parte, el feminismo abolicionista, liderado por autoras como Catherine MacKinnon y Andrea Dworkin, identificado con la mujer heterosexual blanca casta y de clase media, pide al Estado (paradójicamente al mismo Estado que critica como patriarcal) que proteja a las mujeres de la violencia del lenguaje pornográfico haciendo uso de la censura y de la represión para controlar la representación. Ya conocemos las consecuencias desastrosas de este movimiento abolicionista antiporno sobre todo en Canadá donde se implementaron legalmente: se acabaron censurando todas las representaciones lesbianas sadomasoquistas como ejemplos de “violencia extrema”, mientras que las representaciones hetero dominantes siguieron circulando sin problema. Frente a este feminismo abolicionista, aparece la estrategia política del feminismo pro-sexo y posporno, organizada en un principio por colectivos como COYOTE y PONY, con la participación de trabajadoras sexuales, lesbianas y actrices porno como Annie Sprinkle, Verónica Vera, Scarlot Harlot o Diane Torr. Aquí ya no se trata de pedir ayuda al Estado-papa-censor sino de reapropiarse las tecnologías de producción de representación sexual y de placer. El feminismo posporno reivindica la representación pornográfica como un espacio de acción política a través del que las mujeres y las minorías sexuales pueden redefinir sus cuerpos e inventar nuevas formas de producir placer que resistan a la normalización de la pornografía dominante. Se establece así una alianza entre los grupos de lucha contra el sida como ACT UP, los movimientos queer, transexuales y transgénero de crítica y resistencia a la norma heterosexual y los movimientos de trabajadores sexuales, de la industria pornográfica, que militan por el reconocimiento de sus derechos salariales y la mejora de sus condiciones de trabajo. 
¿El posporno es siempre minoritario?
El  movimiento postporno es el proceso de devenir sujeto de aquellos cuerpos que hasta ahora solo habían podido ser objetos abyectos de la representación pornográfica: las mujeres, las minorías sexuales, los cuerpos no-blancos, los transexuales, intersexuales y transgénero, los cuerpos deformes o discapacitados. Es un proceso de empoderamiento y de reapropiación de la representación sexual. No se trata de que estos cuerpos no estuvieran representados: eran en realidad el centro de la representación pornográfica dominante, pero desde el punto de vista de la mirada masculina heterosexual. Hasta ahora solo habían servido para reafirmar la posición de dominación cultural y política del placer masculino heterosexual. A partir de ahora, las mujeres y las minorías se reapropian del dispositivo pornográfico y de sus tecnologías de producción de representación y placer para cuestionar la mirada dominante. Así aparecen pornografías subalternas que ponen en cuestión los modelos tradicionales de masculinidad, feminidad, pero las representaciones de la raza, de la sexualidad, del cuerpo válido y discapacitado. Ese proceso va a dar lugar a una serie de producciones pornográficas disidentes: en los 80, por ejemplo, surge en Estados Unidos la revista de porno lesbiano On Our Backs, centro de las críticas del feminismo abolicionista heterosexual, en la que se publican las primeras fotografías de la cultura BDSM, Butch-Femme y Drag King de Del LaGrace Volcano. Se montan también en esa época las primeras productoras de porno feminista y lesbiano independientes como la de Candida Royalle, Fatale Video o Blue Productions a las que habrá que añadir el sello SIR en la primera década del siglo XXI. Emerge así una pornografía queer, experimental, autoproducida y autodistribuida entre cuyos autores destacan Annie Sprinkle, Maria Beatty, Bruce LaBruce, Shu Lea Cheang o de manera más reciente el LoveArtLab formado por Sprinkle y Stephens, Emilie Jouvet, Maria Llopis
A estas nuevas producciones habría que añadir el trabajo de lo que podríamos denominar artivistas posporno en el que el uso del cuerpo y la sexualidad en el espacio público es una forma de acción política, como en el caso de PosOp, de GoFistFoundation, de las Medeak o de Dianapornoterrorista. 
¿No es el posporno demasiado chic, demasiado artístico? ¿Por qué esta reivindicación artística de los pospornógrafos?
El arte no es elitista sino fundamente corporal y político. No se trata de que el posporno reivindique el arte frente a la pornografía, sino más bien de que ambos, arte y posporno, son espacios de experimentación, de crítica y de investigación en los que se trabaja con la materialidad del signo, con la imagen y el sonido y con su capacidad de crear afectos, de producir placer e identidad. Además, el posporno, como el arte, se distancia de la pornografía tradicional al renunciar, en muchos casos, a los resortes masturbatorios de ésta. Ya no se busca tanto accionar el mecanismo de producción de placer como interrogarlo, cuestionarlo. Podemos pensar en una genealogía posporno extensa que iría desde las películas de Andy Warhol, por ejemplo, cuando en “Blow Job” (Mamada) filma únicamente un rostro orgásmico de un chico desplazando la cámara del “objetivo” pornográfico, o de  “Un Chant d'amour” Jean Genet en el que se representa el amor homosexual en la prisión, en las películas de Jack Smith, las performances de Cossi Fan Tutti hasta los trabajos contemporáneos de LoveArtLab de Sprinkle y Stephens, o Bruce La Bruce y Shu Lea Cheang
Tus pelis pornos favorritas
La lista sería muy larga. Herstory of Porn de Annie Sprinkle es un clásico absoluto: el abecedario del posporno. Pero por hablar de una producción reciente, sin duda, lo que he visto, todavía en una primera edición, de los materiales que Shu Lea Cheang ha grabado con el grupo de artistas y activistas de Barcelona en Hangar promete un máximo de excitación disidente. 



Artículo de Beatriz Preciado publicado en el Parole de queer 4.
Beatriz Preciado es filósofo y activista queer. Cursó sus estudios en diferentes universidades de EEUU. Actualmente enseña teoría del género en diversas universidades del Estado Español y del extranjero así como participa en el Programa de Estudios Independientes del MACBA. Es autora de los libros: “Manifiesto Contrasexual”"Testo yonki" “Pornotopia” y de numerosos artículos publicados en Multitudes, Eseté o Artecontexto…

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